El violinista israelí GuyBraunstein toca su
instrumento desde los siete años. Ya desde niño estuvo en los grandes
escenarios e hizo carrera como solista. Con 21 años dio por primera vez un
concierto con la Filarmónica de Berlín. Braunstein estaba entonces en el
ejército israelí.
En el 2000 se incorporó con un contrato fijo a
la Filarmónica de Berlín, que lo convirtió en el primer violín más joven que
haya tenido jamás la orquesta. Braunstein permaneció 13 años en Berlín, hasta
que optó por continuar su carrera de solista.
Ahora regresó, para el concierto conmemorativo
del 70 aniversario de la liberación de Auschwitz.
Violines de la esperanza
Es un concierto especial, en memoria de las víctimas
del Holocausto, al que también asisten sobrevivientes. Igualmente el violín de
Braunstein es especial. Fue traído especialmente desde Tel Aviv a Berlín –con
otros 16 más- para el concierto “Violines de la esperanza”. Proviene del taller
de AmnonWeinstein, quien ha dedicado su vida a restaurar instrumentos de la
época del Holocausto y a rescatarlos del olvido, junto con la historia de sus
antiguos dueños.
El violín que escogió Braunstein para este
concierto relata una historia trágica, pero también esperanzadora, porque el
hombre al que perteneció logró sobrevivir. Nunca pudo volver a tocar el
instrumento, porque los recuerdos eran demasiado tremendos. Pero no quiso que
ese violín ni su historia fueran olvidados, así que lo levó al taller del padre
de Amnon Weinstein. Ahora vuelve a prodigar música, en manos de Guy Braunstein.
La memoria de los instrumentos musicales
“Cada vez que toqué el violín en los ensayos
fue impresionante”, dice, acotando que “nosotros, los artistas, no somos buenos
para expresar algo en palabras; nosotros hablamos a través de nuestros
instrumentos”.
“Tal como los músicos creemos firmemente que
las salas de concierto llevan música en sus muros, yo creo también que un
instrumento recuerda qué se tocó con él y en cuáles circunstancias”, dice Sir
Simon Rattle, encargado de abrir la velada conmemorativa. “Cuando uno escucha
estos instrumentos, siente lo que han vivido”.
También Rattle tiene una relación personal con
este concierto. Su mentor, Rudolf Schwarz, quien fuera largo tiempo de la
Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, sobrevivió al campo de
concentración de Auschwitz.
Orquesta de la reconciliación
Para Weinstein y para Braunstein, este
concierto es “una victoria sobre los nazis”. Un triunfo por partida doble,
porque la Filarmónica de Berlín no es una orquesta cualquiera. En tiempos de
Hitler, actuaba a las órdenes del Ministerio de Propaganda de Goebbels. Bajo la
dirección de Wilhelm Furtwängler, sirvió hasta fines de la guerra a los afanes
representativos del régimen y confirió el marco musical a los congresos del
partido nacionalsocialista en Núremberg y a los Juegos Olímpicos.
Los integrantes de la orquesta fueron
sometidos a examen para determinar si eran arios, y cuatro destacados músicos
tuvieron que abandonarla y marcharse al exilio.
A diferencia de lo ocurrido con otras
orquestas, los músicos que solo tenían padre o madre judíos podían permanecer
en ella. Ese es uno de los motivos por los cuales el papel de Wilhelm
Furtwängler resulta controvertido hasta el día de hoy.
“La Filarmónica de Berlín era el rostro de
Alemania en tiempos de los nazis y también lo es hoy”, sostiene Guy Braunstein:
“Pero el de hoy es un rostro hermoso. Yo soy judío, soy israelí, y he tocado 13
años con la Filarmónica de Berlín. No puede ser más simbólico que toque ahora
estos violines con esta orquesta”.
Filarmónica de Berlín rinde homenaje a las víctimas de Auschwitz
20/May/2015
Deutsche Welle